Además de azul por el mar y verde por los montes que le rodean, Orio es también amarillo. Las placas en las que se nombran sus calles son amarillas, los rótulos de muchos restaurantes y tiendas del pueblo son amarillos, hay también muchos toldos amarillos a lo largo del pueblo... Y es que el amarillo es el color de la trainera y los remeros oriotarras. El remo goza en Orio de una gran afición y de una muy larga tradición, llegando a convertir el pueblo en amarillo.
El remo es una especial fusión entre tradición y deporte de élite. Las traineras pasaron a finales del siglo XIX, de ser una actividad relacionada con los pescadores y los oficios de transporte naval, a ser una competición entre jóvenes de distintos pueblos del País Vasco.
Es imposible tratar de comprender Orio sin tener en cuenta el remo. En verano, cuando la temporada de remo está en su punto más álgido, los balcones de Orio se visten de amarillo. Los oriotarras, más que ver o seguir el remo, lo viven, lo gozan y sufren profundamente.